Periodismo y salud mental: el deber de explicar

Pepe Reig Cruañes

Cuando un piloto estrella un avión contra la montaña o un niño mata a su profesor con una ballesta, cuando una madre abandona a su bebé en un contenedor, la noticia crea una onda expansiva que succiona el aire a su alrededor. Lo que queda es un vacío desasosegante, que debe ser rellenado de inmediato.

El vacío reclama con urgencia una explicación, aunque sea provisional y poco informada, aunque sea un cómodo cliché que no explica nada, pero tranquiliza porque señala culpables concretos. Un cliché que transmite una cierta vuelta al orden. El piloto tenía una depresión, el niño era esquizofrénico y la madre perdió la razón. Es horrible, pero comprensible. Comprensible como un atentado islamista o un “crimen pasional”.

Una explicación de este orden tiene la ventaja añadida de servir para cortar en seco las preguntas: ¿Por qué puede resultar conveniente para un piloto esconder su depresión a los servicios médicos de la empresa? ¿Cómo es que la escuela no tiene nada que decir sobre el trastorno mental de un menor? ¿De qué tenía tanto miedo la madre del bebé?

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Libertad de información: versión original

Fernando Flores

Resulta curioso que una página web llamada “Versión Original” haya provocado una suma de sobreactuaciones (en el ámbito político y mediático) tan concentrada en tan poco tiempo.

La página en cuestión, creada por el equipo de gobierno recién llegado al Ayuntamiento de Madrid, declara como objetivo “ofrecer directamente a la ciudadanía información contrastada sobre la actividad municipal… (así como) rectificaciones y matizaciones sobre noticias aparecidas en medios de comunicación”. El origen de la misma es conocido: desde que Carmena llegó a la alcaldía, una parte considerable de su trabajo consiste en rectificar y matizar declaraciones de sus concejales, bien porque estos no han sido especialmente hábiles haciéndolas, bien porque algunos informadores las han interpretado mal (sin mala intención), o sencillamente las han tergiversado (con mala intención). Sigue leyendo