Gamonal y la seguridad ciudadana

Fernando Flores

La Exposición de Motivos del anteproyecto de Ley de Seguridad Ciudadana del gobierno popular define la seguridad ciudadana como la “actividad dirigida a la protección de personas y bienes y al mantenimiento de la tranquilidad de los ciudadanos”. Y afirma que dicha seguridad se garantiza por tres medios: con un ordenamiento jurídico adecuado que de respuesta a los ilícitos que la favorezcan, a través de una Justicia rigurosa en su aplicación, y con la actuación de unas Fuerzas y Cuerpos de Seguridad eficaces en la prevención y persecución de infracciones.

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Los sucesos del barrio burgalés de Gamonal están sirviendo de coartada al Ministerio del Interior para publicitar su represor anteproyecto de Ley y justificar el creciente estado de excepción en que están convirtiendo España. Comparece el Secretario de Estado de Seguridad y nos dice algo así como: “¿veis como esa Ley es necesaria? Sólo con ella podremos acabar con los “infiltrados”, con esos “grupos violentos itinerantes” cuyo único interés no es la reivindicación de los vecinos, sino “el ejercicio de la violencia”. En definitiva, con los que quiebran la tranquilidad de los burgaleses y además les impiden manifestarse pacíficamente.

Pero los ciudadanos no están intranquilos por la protesta y los altercados. Los ciudadanos protestan porque están intranquilos. Están intranquilos porque ni sus personas ni sus derechos ni sus bienes están protegidos. Porque ya no confían en sus instituciones. Porque no se les respeta. Están intranquilos porque no hallan consuelo en un ordenamiento jurídico adecuado que no responde a los ilícitos de los políticos corruptos, ni en una judicatura tímida y lenta con los delitos de pillaje público, ni en una policía que solo parece ensañarse con las infracciones callejeras de ciudadanos intranquilos… y cabreados.

El problema del Gamonal no es un problema de seguridad, es un problema de sordera. Es un problema, una vez más, de patrimonialización de lo público, de arrogancia y de desprecio hacia la participación política. El Ministerio envía cien antidisturbios a Burgos en vez de conminar al alcalde a dar audiencia a los vecinos, a aquellos que según el propio Secretario de Estado de Seguridad son también víctimas de los violentos infiltrados, y que no han sido recibidos ni antes, ni lo van a ser ahora. ¿Qué les cuesta?

Les cuesta porque una audiencia significa dar explicaciones, ofrecer transparencia, proporcionar información. Es decir, les cuesta que se sepa en toda España “Qué está pasando en Burgos” (curiosamente Ignacio Escolar para eldiario.es y Silvia Hernando para infoLibre titulan igual sus artículos): corrupción urbanística, medios de comunicación y poder político en un mismo plato.

Así que, pese a los contenedores ardiendo, los escaparates reventados, los once menores de cuarenta detenidos… la cuestión de Gamonal no es la intranquilidad de los vecinos, no es de seguridad ciudadana. El de Gamonal es un problema de intranquilidad de los políticos y del estado de excepción a su servicio.

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