Habemus estado confesional

Por Fernando Flores

A media tarde de ayer, cuando la chimenea vaticana comenzó a verter humo blanco, todos los grandes medios de comunicación de España, públicos y privados, entraron en cadena y no dejaron de hablar durante horas de la elección del Papa. Televisión Española, “la de todos”, consideró que dos de sus cadenas –tve1 y 24 horas– debían transmitir exactamente lo mismo como si necesitásemos conocer la buena nueva en estéreo. No oí Radio Nacional, pero me la imagino. Todo ello se prolongó (hasta el infinito, y más allá) en los telediarios, análisis y tertulias posteriores.

balcónpapal

¿Dónde acaba la información y empieza el proselitismo? ¿Es razonable que los medios públicos se comporten con la Iglesia como si fueran una de las tan criticadas cadenas chavistas? ¿Dónde queda en este caso el respeto a los ciudadanos no católicos, a su libertad religiosa?

Si se estaba retransmitiendo la muy noticiable elección del Jefe de Estado del Vaticano, cuesta aceptar, más allá de la interminable retransmisión, los continuos elogios, las desproporcionadas muestras de admiración cercanas al síndrome de Estocolmo (antes de la elección: “ser Papa es una carga muy pesada…”; sobre el elegido: “humilde, carismático …”) de unos presentadores – periodistas convertidos en comparsas. Si se estaba publicitando a una Iglesia necesitada de buena imagen y vocaciones, la herramienta era equivocada. La política de comunicación de la Iglesia no puede estar vinculada a los medios públicos de un Estado definido por su Constitución como aconfesional.

En cualquier caso lo sucedido no extraña, pues resulta coherente con el comportamiento nada neutral en lo religioso de nuestros poderes del Estado. En España los funerales de Estado se celebran por el Cardenal Arzobispo de Madrid (Rouco Varela) en la Catedral de Santa María la Real de la Almudena, aunque el funeral sea también por ciudadanos musulmanes y ateos, como sucedió en el caso de los atentados del 11-M. Los altos cargos públicos tienen que jurar o prometer (una elección ya de connotaciones religiosas) en su toma de posesión frente a una mesa con biblia y crucifijo (también hay una Constitución). El régimen de la asignatura de religión católica en la escuela pública es propio de países con confesión estatal. El ejército, la guardia civil, la policía, argumentan muchas veces el respeto a la tradición y el folclore para ocultar un ejercicio institucional del culto católico, culto que de entrada es legítimo y respetable, pero no cuando se confunde con los organismos del Estado, organismos que son de todos, creyentes y no creyentes… Y éstos son sólo algunos ejemplos.

Arabia Saudí acaba de ejecutar a siete personas. Hoy se aprueba por el Congreso el bochornoso Decreto Ley que modifica la Ley de Tasas y afecta al derecho de acceso a la Justicia de los más pobres. Se ha descubierto que la policía atropelló a una patera en extrañas circunstancias y murieron varios inmigrantes. Se acaba de rechazar la amnistía a Ríos Montt que de entrada evita la impunidad para quien es responsable de la muerte de decenas de miles de indígenas guatemaltecos. El Parlamento catalán aprueba el derecho a decidir por amplia mayoría…

Tantas y tantas noticias que no han podido emitirse, o que no han podido contar con un poco más de cancha en nuestros informativos públicos. Estoy seguro de que la humildad y generosidad cristianas hubieran aceptado hacerles un sitio.

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