La Iglesia despide profesoras de religión porque puede

Fernando Flores

La Iglesia acaba de retirar la idoneidad como docente de religión en un colegio público a una profesora, por estar separada, por tener hijos con su nueva pareja y por recurrir a la fecundación “in vitro”. La Iglesia ha perdido su confianza en ella, pues no se comporta según sus reglas y su conducta no es testimonio de vida cristiana, y ella, en consecuencia, ha perdido la missio canonica.

No es la primera vez que sucede algo así. Todavía colea desde 2001 el caso de Resurrección Galera, profesora de religión en Almería, despedida por contraer matrimonio civil con un divorciado. El Tribunal Supremo dio la razón a la profesora, pero ni aún así la han readmitido y, si se me permite el espoiler, no la van a volver a contratar.

Yo creo que en ambos casos (en el de Galera a pesar del Supremo), a la Iglesia le asiste la razón para no hacerlo. Porque, me pregunto: ¿Es coherente que una profesora que imparte una asignatura cuyo objetivo no es enseñar historia de la religión sino formar a los alumnos en los valores y creencias del catolicismo (“el ser humano pretende apropiarse del don de Dios prescindiendo de Él. En esto consiste el pecado. Este rechazo de Dios tiene como consecuencia en el ser humano la imposibilidad de ser feliz”- Resolución del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte sobre la enseñanza de la religión católica en la educación obligatoria) no cumpla con los principios básicos de aquello que imparte? Más aún ¿no es consciente un profesor que opta a dar clase de religión católica que su idoneidad la concede la Iglesia (el Obispo de la Diócesis), y que ésta está basada en “criterios de índole moral y religiosa”, es decir, en la observación de la “recta doctrina y testimonio de vida cristiana”? Yo estoy seguro de que nuestra profesora de religión, que además ha escolarizado a sus hijos en un colegio del Opus Dei, es muy consciente de todo ello.

La cuestión de fondo, en mi opinión, no es si la Iglesia puede retirar o no la idoneidad a la profesora (otra cosa es si para conseguir la información que sostiene su decisión ha vulnerado derechos fundamentales como su intimidad o su derecho a la protección de datos), sino cómo es posible que una organización privada como la Iglesia decida docentes y asignatura en las escuelas públicas. Porque si aceptamos esto, que es lo más, tendremos que aceptar lo menos.

Ya explicó Ana Valero en este mismo blog (A vueltas con la religión en la escuela: aclaraciones desde la Constitución) que la obligación de impartir religión católica en la escuela pública no procede del (ambiguo y suprimible) art.27.3 CE, sino de los Acuerdos con la Santa Sede, acuerdos de carácter internacional que, eso sí, no obligan a que la asignatura sea evaluable y computable para la nota media. De modo que solucionar el sinsentido que supone que la Iglesia despida de la escuela profesoras (casi nunca profesores) porque no llevan una vida según “la recta doctrina” solo tiene un camino: denunciar esos Acuerdos.

España sigue siendo, a pesar de lo que diga nuestra Constitución, un Estado confesional de facto. Esta realidad no es inocua, supone la vulneración silenciosa y diaria de la libertad de conciencia y religiosa de muchas personas, que sufren la confusión entre las instituciones públicas y la religión católica. La escuela pública no debe ser un instrumento que perpetúe esta situación. Mientras en los colegios los niños tengan más claro el significado de Dios –¿?– que el de la Constitución, el avance democrático de nuestra sociedad será una ilusión.

Fotos: Misiones pedagógicas (1931 – 1936)

6 pensamientos en “La Iglesia despide profesoras de religión porque puede

  1. No valdría en este caso cambiarla de centro como han hecho tradicionalmente con los prelados y religiosas acusadas de delitos de pederastia y abuso de menores, ¿o eso son delitos solo en el código civil pero no son pecados? No sé igual tienen dos varas de medir, o son unos fariseos, o todo a la vez. Vaya cristianos…Religión fuera de las escuelas ya.

  2. Totalmente de acuerdo. Mientras cualquier docente accede a la función pública tras interinajes y listas mediante una oposición, los de religión entran a dedo porque así lo decide la autoridad católica. ¿Qué tiene de extraño que sean cesados por la misma razón? No apelan a los derechos humanos cuando les “regalan” un trabajo pero sí cuando se lo niegan por ser contrarios a lo que predican. Tiene tela. ¿ Podría alegar a los derechos humanos un profesor de química que no tuviera conocimientos de química y fuera despedido por ello? La solución es fàcil: religión fuera de las aulas y asignatura de historia de las religiones impartida por profesores cualificados y que hayan pasado una selección ordinaria. Mientras tanto, pensé que nunca diría esto, la Iglesía està en todo su derecho.

  3. Efectivamente, el asunto no puede estar más claro. La Iglesia Católica puede (y debe, añado) despedir a profesores de religión que no sigan su ideario; es lo suyo. Lo que no tiene lógica ni derecho es que el Estado mantenga, y aplique, unos acuerdos con el Vaticano que son manifiestamente inconstitucionales y resueltamente antidemocráticos. De los más de 11.000 millones de euros que, ilegal y fraudulentamente, le da cada año nuestro Gobierno a la Iglesia Católica, ya ni hablo.

    • Perdona pero hay que informarse antes de hablar, no son 11000 millones de euros, son 250 millones de euros, creo que la diferencia es grande. Si el estado no ha tocado los acuerdos con la Iglesia es porque esta perdona al estado más de 3000 millones de euros (solo en el campo de la educación) cada año, sin contar lo que aporta con sus más de 56 hospitales, 48 ambulatorios, casas de acogidas, etcétera. Y sin contar todo el dinero que le genera por turismo.

  4. Qué alguien todavía piense que la iglesia católica, organización privada con ánimo de lucro, actúa con honestidad, ética y por el bien de todos me parece bastante inocente. Otra cosa es dejarse engañar a sabiendas, cerrando los ojos como hacemos los españoles.

  5. Hasta cierto puntp me parece lógico. No se puede ser profesor de quimica y en el tiempo libre practicar la alquimia. Son contradictorios.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *