Cabanyal Archivo Vivo y el Año Europeo de los Ciudadanos

Por Emilio Martínez Arroyo

Esta semana se ha dado a conocer en prensa la resolución de los premios Europa Nostra 2013, en los que ha sido galardonado el proyecto “Cabanyal Archivo Vivo” realizado por la Asociación Esfera Azul y patrocinado del Ministerio de Cultura. El objeto del proyecto es promover el conocimiento y la sensibilización ciudadana sobre el patrimonio en riesgo en el barrio del Cabanyal de Valencia.

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Este parece un primer paso lógico en la actuación sobre un patrimonio cultural, su conocimiento y su divulgación a todos los ciudadanos. Y no es que en este caso dicho patrimonio no haya sido objeto de actuación de las instituciones encargadas de protegerlo. Todo lo contrario, este patrimonio gozaba del mayor nivel de protección que las autoridades pertinentes en primera instancia (la Generalitat Valenciana) podían otorgarle: el Cabanyal fue declarado BIC (Bien de Interés Cultural) en 1993.

Sin embargo, a pesar de esta declaración, el conjunto urbano Cabanyal se vio sorprendentemente amenazado por la propia autoridad local en 1998 con la aprobación de su ya famoso PERI (Plan Especial de Reforma Interior), el cual, con el sorprendente argumento de su protección y rehabilitación, suponía su propia destrucción. El PERI planteaba hacer pasar a través del corazón del barrio una enorme avenida de 150 metros de ancho, con la consiguiente nueva construcción de torres y apartamentos, y suponía la destrucción de 1651 viviendas, la mayor parte de ellas en la zona protegida (BIC) del Cabanyal. Esas eran las autoridades que debían velar por la protección y rehabilitación del barrio. Ante el estupor de buena parte de los vecinos del Cabanyal y del resto de la ciudad de Valencia, las siguientes victorias electorales del partido en el poder reafirmaban su empeño.

En estos ya 15 años de lucha ciudadana para evitar semejante atropello se ha conseguido lo que inicialmente parecía una utopía: que se pare semejante proyecto. Una utopía si atendemos al poder ilimitado que el PP acumula a nivel local y en la Comunidad Valenciana (que va para dos décadas), y al poder absoluto alcanzado también a nivel estatal, primero con la llegada de los gobiernos de José María Aznar, y después, con el actual gobierno del señor Rajoy. Poder político y económico, poder de medios de comunicación afines o institucionales, dominados todo este tiempo como el caso ejemplar de Canal 9 (modelo de manipulación informativa al servicio del poder político) y de la prensa local, no menos propicia a bailarle el agua a nuestro populares gobernantes.

Por esto el Cabanyal se ha convertido en una referencia y en un caso que se estudia en numerosas universidades a nivel internacional. Es la lucha en tiempo de democracias liberales del David ciudadano contra el Goliat del poder político absoluto, encarnado por nuestro Partido Popular en este caso. Afortunadamente para David, durante estos 15 largos años ha sido capaz de hacer oír su voz utilizando el empeño y el compromiso colectivo, la movilización ciudadana, la creatividad, muchas cosas más y por supuesto haciendo valer sus derechos. Además, durante estos 15 años no hemos dejado de encontrar adhesiones de personas e instituciones, profesionales de la arquitectura, del urbanismo, del mundo de la cultura, de la comunicación,  de la política, instituciones independientes o públicas y tanta gente que han hecho propios los valores a nivel político, jurídico, cultural, que suponen la lucha del Cabanyal. Ha sido tan larga la lista de adhesiones y colaboraciones ofrecidas en este tiempo que han acabado por dejar resuelto el supuesto debate que planteaba el proyecto del Ayuntamiento de Valencia, dejándolo en el lugar histórico que le corresponde y del que no debió haber salido, el siglo XIX. Ya nadie piensa seriamente que el proyecto del Ayuntamiento sea de beneficio colectivo para la ciudad de Valencia. Hasta sus escasos y bien pagados defensores no se lo creen y en privado lo confiesan.

Pero el peligro sigue ahí como el primer día. Nuestra popular alcaldesa solo quiere saber de resultados electorales. Ante la ruina a la que nos ha llevado junto a sus compañeros de partido en la Comunidad Valenciana, ella entiende que solo cabe la salida hacia delante. No puede aceptar su error, como justificar quince años de degradación continua, urbana y social a que ha sometido al Cabanyal; como justificar tanto sufrimiento inducido a los vecinos sin el horizonte de un futuro mejor que su proyecto les prometía. Y aunque los sueños de futuros mejores para nuestra Comunidad se han transformado en pesadillas, los populares políticos que dilapidaron nuestro dinero y nuestros futuro todavía hoy quieren seguir gestionando nuestra hipoteca.

Afortunadamente los tiempos están cambiando que decía Dylan. Los tiempos cambian siempre, no hay manera de detenerlos. El despertar de la conciencia política en los ciudadanos, los 15M, la crisis económica, la de los valores, el desempleo, los tiempos han cambiado. El Cabanyal ha tenido el discutible honor de ver y participar en primera persona de estos cambios, lo que antes defendíamos se une a esta marea y ya no parece tan disparatado: la participación ciudadana. Pero cuidado, nuestros populares dirigentes son especialistas en asimilar las ideas ajenas para interpretarlas sui generis en su proceso apropiación / desvirtuación, y dejar las ideas deglutidas en algo difícil de reconocer. Recordamos a nuestra alcaldesa hablado en la sede de la Unesco de Valencia como ejemplo de cohesión social, o cuando apremiada por las reivindicaciones vecinales creó la concejalía de participación ciudadana, acabando así o por lo menos intentándolo, con cualquier intento de participación ciudadana real.

Este año 2013 ha sido declarado por la Comisión Europea el “Año Europeo de los Ciudadanos”. Esta semana el jurado internacional del premio Unión Europea de Patrimonio Cultural /Europa Nostra 2013, comunicaba el premio al proyecto Cabanyal Archivo Vivo señalando:

«la importancia de la iniciativa ciudadana cuando es consciente de su responsabilidad con respecto al patrimonio cultural tanto a nivel urbano o de calle, como a mayor escala arquitectónica y social. El proyecto muestra, de manera ejemplar, hasta qué punto se puede despertar la sensibilidad de los ciudadanos hacia el frente marítimo histórico de Valencia, a través de una planificación urbana sostenible, basada en la identidad cultural y en la participación».

Señora Alcaldesa y demás miembros del séquito, háganselo mirar.

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