Bombardeos contra los kurdos y Chomsky a la cárcel

Joaquín Urías

Turquía no es país para demócratas. Ni para kurdos. Nunca lo ha sido, desde el nacimiento de la república turca. Pero el mundo ha cambiado; han surgido algo que se llaman derechos humanos y ahora esas cosas llaman más la atención. Además, Turquía pretende entrar en la Unión Europea y aunque la Unión no se sea ningún paraíso de valores, por ahora algunos límites quedan.

La andana más reciente contra los derechos ha puesto a Noam Chomsky y la libertad de expresión en el ojo del huracán turco.

Todo empezó con una carta. Una más, en la que mil cuatrocientos académicos e investigadores turcos y extranjeros denunciaban la violencia extrema que el Estado turco utiliza contra sus ciudadanos de origen kurdo. Efectivamente, en los últimos meses Turquía ha vuelto a intensificar la guerra contra los independentistas kurdos. Su aviación y su ejército están bombardeando sin piedad ciudades habitadas por kurdos. Algunas, como Cizre o Silopi, llevan más de un mes sitiadas, intentando rendirlas por hambre y bajo continuo bombardeo de artillería pesada. Sigue leyendo