Inmigración: el Estado al margen de la ley

Fernando Flores

Se dice que la lucha contra las amenazas que ponen en peligro nuestra seguridad tienen como objetivo salvaguardar nuestro Estado de Derecho, nuestra cultura y la legalidad democrática. Sin embargo, por lo que se refiere al ámbito de la inmigración –los flujos migratorios irregulares son considerados una “amenaza”– lo que produce es precisamente lo contrario, la vulneración flagrante del Estado de Derecho y la violación sistemática de los derechos humanos.

Un nutrido grupo de profesores de Derecho presenta hoy el Informe “Expulsiones en caliente”: cuando el Estado actúa al margen de la ley.

Se trata de un documento que desmiente de forma categórica los argumentos del gobierno de España que tratan de justificar la entrega a la policía marroquí de inmigrantes que ya están en territorio español, sin cumplir el procedimiento legalmente establecido.

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La muerte en febrero de este año de 15 personas que trataban de llegar a nado a las costas de Ceuta puso la atención de los medios en la frontera y provocó que saliera a la luz el modus operandi de la Guardia civil, al tratar de resolver por la vía rápida la expulsión de inmigrantes que acaban de cruzar la frontera ilegalmente. Con el tiempo no sólo se ha comprobado que nos encontramos ante un protocolo habitual (ordenado por tanto desde el Ministerio del Interior), sino también que el Gobierno se empecina en su necesidad y legalidad.

El Informe demuestra que el Estado está actuando sistemáticamente al margen de la ley:

– Las expulsiones por vía de hecho, ajenas al procedimiento establecido, vulneran la legislación de extranjería y los derechos fundamentales de asistencia jurídica y de intérprete que protegen al extranjero.

– El concepto “operativo” de frontera defendido por el Ministerio (una hipotética frontera constituida por la línea formada por agentes de la Guardia Civil en una playa española o por la valla interior en las ciudades de Ceuta y Melilla en las zonas de doble valla ) es útil para la ejecución por la vía de hecho, pero inadmisible jurídicamente.

– Los extranjeros que hayan entrado clandestinamente por un puesto no habilitado no pueden ser devueltos, sino que deben ser sometidos al procedimiento de expulsión, con las garantías inherentes al mismo.

– Un acuerdo entre Estados no puede dar cobertura a actuaciones ilegales. Es decir, el Acuerdo hispano-marroquí de readmisión en ningún caso puede ser un título jurídico que permita excepcionar a las autoridades administrativas los procedimientos establecidos en la legislación de extranjería, a saber, ni “expulsiones en caliente” ni devoluciones cuando procedan expulsiones.

– Las “expulsiones en caliente” son incompatibles con nuestro derecho interno, pero no solo. También resultan contrarias a la normativa comunitaria y al derecho internacional de los derechos humanos. Dotarlas de cobertura legal, una intención reiterada por el Ministerio del Interior, es inviable.

– Por último, el Informe advierte que los agentes que ejecutan este tipo de expulsiones no están amparados por el principio de obediencia debida, y pueden incurrir en la comisión de delitos (coacciones, delito cometido por funcionario público contra los derechos fundamentales, obstaculización de asistencia de abogado al detenido o preso, prevaricación…).

En los últimos años el Estado español, como la Unión Europea, han desarrollado políticas de inmigración que se alejan del Estado de Derecho y se acercan al Estado de excepción. La crisis económica y criterios de seguridad han justificado este deterioro de uno de los grandes valores europeos, la protección indiscutible dentro de sus fronteras de los derechos fundamentales de las personas. El trato al otro, al diferente, siempre ha constituido una prueba definitiva de los valores que sostienen a una civilización y del sistema normativo en que cristaliza. El Informe que ahora se presenta nos muestra una civilización que pierde altura por momentos.

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Vallas, ruido mediático, legalidad y derechos

Javier de Lucas

Los árboles de tantas imágenes y tanto ruido sobre vallas y “expulsiones en caliente” no deberían ocultarnos el bosque de los problemas reales. Para empezar, los primeros y verdaderos problemas. Los problemas que obligan a los inmigrantes y refugiados, en situación equivalente al estado de necesidad, a apostar todo lo que son (porque apenas tienen nada) en arriesgar su vida en un viaje de años, para volverla a arriesgar ante los obstáculos de la frontera, por ejemplo, las de Ceuta y Melilla.

Son problemas que tienen mucho que ver con la garantía de derechos elementales. Primero allí: allí de donde salen. Porque para muchos de ellos y, desde luego, para todos los refugiados, no hay libertad de circulación, sino el destino inexorable de huir para no morir, para no sobrevivir miserablemente. Incluso para tratar de vivir mejor, sí. Es decir, para ellos, el hecho de emigrar, de exilarse, no es fruto de una decisión libre, sino de una obligación de sobrevivir. Donde hay necesidad no puede existir libertad, ni podemos hablar de derechos y deberes que no sean el de intentar sobrevivir. El asunto es que el origen de esa situación, la desigualdad, la miseria, la ausencia de libertades, no es ajena. En buena medida es heredada de nuestras políticas coloniales e impuestas por nosotros: por ejemplo por las reglas del FMI y la banca mundial, las multinacionales y las potencias (incluida China) que ven en África un granero de donde extraer recursos. Por eso las políticas de inmigración que no empiecen por ir a esas causas no servirán nunca.

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Pero esos derechos, y el derecho a la vida y a la integridad física, y el derecho a la libertad de circulación, no son prioridades en nuestras políticas de inmigración, tan ocupadas en blindar fronteras y pactar con terceros para que las blinden por nosotros. No, cuando estamos tan ocupados en modificar leyes para hacer legal lo que es ilegal. Eso es lo que pretende ahora el Gobierno Rajoy para cohonestar su vergonzante acuerdo con Marruecos para permitir devoluciones ilegales, modificando la Ley de Extranjería. Y eso es otro problema.

A ese empeño, que nos crea un problema, no son ajenos los medios de comunicación que nos bombardean día sí y otro también, con el mensaje de emergencia, con las fotos de avalanchas, de fronteras, policía y guardia civil desbordadas. policía marroquí en la valla y de las denominadas “devoluciones en caliente”. Indigna la frivolidad (en el mejor de los casos) con la que se trata el asunto, en particular en medios de comunicación. Pondré dos ejemplos que, además, algunos han entendido precisamente como favorables a una visión crítica sobre la inmigración. Que santa Lucía les conserve la vista.

El primero, el programa Salvados -que dirige el periodista Jordi Evole- el domingo 6 de abril de 2014. Un programa que (salvo pequeñas excepciones como las entrevistas al padre Esteban en Nador, a Estrella Galán (CEAR) y a Sergio Riera, abundó en la vía del “testimonio”, con “entrevistas” tan efectistas como descontextualizadas a inmigrantes en el Gurugú, sin hablar de causas e intereses, sin un análisis legal de lo que pasa en la valla, de la violación masiva e institucionalizada del derecho de asilo ni, claro, del papel de los medios de comunicación. En definitiva, un tono paternalista, simplificador, en el que los inmigrantes no son sujetos de derecho, sino “pobres víctimas”. Me parece un pretexto para utilizar  un “tema sensible”, de los que da audiencia, y confeccionar un programa efectista que garantiza audiencia y “buena conciencia”.

Segundo ejemplo. El diario El País publicó el jueves 3 de abril una página entera, con el título “Interior consuma nuevas expulsiones sin identificación previa en Melilla” y firmada por Toñi Ramos, hablando de las denominadas “devoluciones en caliente” de inmigrantes detenidos tras saltar la valla de Melilla. Resulta inadmisible que en ningún momento la periodista recoja las evidentes razones jurídicas que prueban que esas devoluciones violan la ley de extranjería vigente. Tampoco se mencionaba (y esto me parece muy grave) la infracción de la legislación internacional (Convenios de Ginebra, protocolos adicionales) sobre refugiados, pues cuando la Guardia Civil devuelve subrepticiamente a quienes han entrado, no pregunta a nadie si tiene las condiciones para pedir asilo, ni siquiera si lo quiere pedir. Ni se cuestionaban las “devoluciones en caliente” que el Gobierno Rajoy pretende ahora legalizar modificando la ley de extranjería.

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Respecto a esa pretensión, como han argumentado clara y contundentemente no pocos expertos en Derecho migratorio y de asilo, si el Gobierno sostiene que estas actuaciones son una forma de rechazo en frontera, estaría admitiendo que la valla es un puesto fronterizo de los previstos en el artículo 25 de la Ley, lo que evidentemente no es. Pero es que, si lo fuera, los agentes violarían el artículo 26.2 de la misma ley, que exige denegación de la entrada mediante resolución motivada y tras asistencia letrada (nada, pues, de “en caliente”). En realidad, como también subrayan esos expertos, lo que se aplica a esos extranjeros extracomunitarios que son interceptados cuando intentan entrar irregularmente es el artículo 58.3 b de la citada Ley de Extranjería, una “devolución” que también exige procedimiento con asistencia letrada.

Digámoslo claro: la urgencia irrefrenable de esa reforma para legalizar “devoluciones en caliente” es afán de legalizar procedimientos ilegales que violan derechos elementales y deberes jurídicos consagrados en el Derecho internacional. Eso que el Gobierno Rajoy sostiene y que obliga a ejecutar a los agentes de la Guardia Civil no son devoluciones en caliente, son “calenturas” o delirios jurídicos injustificables. Inaceptables. Indignos.

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Testigos del otro. El Método Villoro.

Javier de Lucas

Para Javier Baeza y todos los Javier Baeza

Como a muchos otros ciudadanos de este país, me avergüenza que haya transcurrido un mes desde la tragedia de El Tarajal, en la que murieron 15 personas, sin que nadie haya asumido la más mínima responsabilidad política por un suceso luctuoso que, si hubiera ocurrido en un accidente de tráfico o por una explosión fortuita de gas, por poner dos ejemplos conocidos, ya habría concitado el esfuerzo de los políticos profesionales por hacer saber en prime time su decidida voluntad de establecer responsabilidades y llegar a las últimas consecuencias. Aún más, como a muchos otros, me indigna la inmundicia que se arroja sobre quienes han/hemos pedido que se investiguen los hechos, porque con ello –aseguran- ponemos bajo sospecha nada menos que a la Benemérita. Precisamente por todo eso, me parece más necesario que nunca acudir al pensamiento intempestivo, tal y como lo ejerció Luis Villoro, el filósofo mexicano de origen español que nos acaba de dejar.

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Carta a El País

El 19 de febrero un grupo de personas enviamos una carta al diario El País para protestar por el titular alarmista y falto de rigor del 16/2/2014: “30.000 inmigrantes aguardan en Marruecos para saltar a Ceuta y Melilla”. La carta se firmó por 198 personas (se recogieron un total de 226 firmas, pero las 27 restantes llegaron después de haber enviado la carta). Entre los firmantes había adhesiones de personas a nivel individual, asociaciones, medios de comunicación, cineastas; abogados/as, periodistas, músicos, investigadores/as y docentes universitarios de Marruecos, España, Francia, Alemania, Argentina, Italia, Portugal y México.

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Finalmente el diario El País nos indicó que debido a la difusión de la noticia en las redes sociales (difusión que se hizo para recoger las propias firmas, no se envío a ningún medio la carta, sólo al El País una vez recogidas las firmas) no se publicaba al no tener ellos la exclusiva. Ponemos en vuestro conocimiento esta información y os adjuntamos la carta con las firmas:

“Sr. Director del diario El País,

Nos dirigimos a Ud. en relación con el titular de la noticia publicada el 16/2/2014, en la portada de su periódico: “30.000 inmigrantes aguardan en Marruecos para saltar a Ceuta y Melilla

Dicho titular nos parece alarmista y completamente falto de rigor. Viene a criminalizar la migración y a ahondar en los estereotipos sobre la migración que estigmatizan a las personas migrantes como una “amenaza incontrolable”.

Nos gustaría señalar que no hay datos oficiales sobre el número de personas provenientes de países del Subsáhara que residen en Marruecos en una situación administrativa irregular. El Ministerio del Interior de Marruecos con motivo del proceso de regularización comenzado el 1 de enero de 2014, señalóque entre 25.000 y 40.000 extranjeros residen de forma irregular en el país, pero este dato se refiere a todas las nacionalidades de diferentes estados de Europa, África, Asia y América.

El colectivo de personas provenientes de países del Subsáhara que residen en Marruecos en una situación administrativa irregular no conforma un grupo homogéneo. Estas personas proceden principalmente de países de África del Oeste y de África Central. Encontramos diferencias de edad, género y etnia. La situación en la que se encuentran es también diversa, desde demandantes de asilo y refugiados, personas que han entrado legalmente al país y se han quedado en una situación administrativa irregular, parejas mixtas, etc….

También hay personas en situaciones de especial vulnerabilidad (enfermos/as, menores no acompañados, madres solas o mujeres víctimas de violencia de género). Es además frecuente calificar también como migrantes a las personas víctimas de trata de seres humanos. Esta es una realidad presente en Marruecos y que requiere una protección específica según la normativa internacional y también requiere la diferenciación con la categoría de migrante.

En consonancia con esta diversidad, también existe una variedad de trayectorias vitales y de proyectos migratorios. El hecho de residir enMarruecos de forma irregular no significa que “aguarden en Marruecos para saltar a Ceuta y Melilla”. Es más, los datos dados por FRONTEX en el año 2010 hablan de un total de 5.003 personas que accedieron de forma irregular a la UE a través de la Frontera Sur con Marruecos; en el año  2011 señala que fueron 8.448 personas y en el año 2012 hablan de 6.397 personas. Estas cifras se refieren a todas las personas que accedieron de forma irregular por la Frontera Sur de la UE con Marruecos, donde se incluyen las personas que entraron de forma irregular a Ceuta y Melilla.

A la luz de estos datos es evidente el grado de exageración del titular y la falta de rigor. Por este motivo, las personas abajo firmantes solicitamos la corrección expresa de dicho titular, pedimos que se contrasten los datos y solicitamos la publicación de esta carta”.

Firmado por:
Amina Bargach – Mohamed Jaaidi- Bernabé López – Mohamed Serifi – Cecilia Fernández Sudor- Javier de Lucas – Lucía Ferreiro- Mustapha El Maarouf- Ana I Planet – Nadia Nair- Helena Maleno- Naomí Ramírez- Diana Rincón- Charlotte Poitout- Gema Ventura – Carmen Rodríguez- Ferrán Izquierdo- Rosa María Soriano- Luis Melián – Miguel Hernando de Larramendi- Gabriele del Grande- Alberto López- Antonio Basallote- Lidia Fernández- Adolfo Calatravaa- Guadalupe Martínez- Nadia Hindi – Laura Mijares- Diego Lorente- MUGAK- Marina Díaz – Guillermo Alonso- Elisa García – Bárbara Azaola- Rita Gomes- Juan José Peris- Patricia Fernández- Bosco Govantes- Francesco Madrisotti- Laura Navarro- Marlene Solís- Nuria Almirón- Irene Fernández- Érika Cerrazola- Nuria Empez – María Auxiliadora Trujillo – Centro Parroquial San Carlos Borromeo- Tomás Luis- Felipe de Jesús- Jesús Jurado – Germán Rodríguez- Eva Mª Durán- Gabriela Poblet- Anaitze Aguirre – June Arechalde – Alba Valdés- Pamela Urrutia- Beatriz Tomé – Vicenç Fisas- Jesús Marchán – Laura Galián – Ana Villillas- Nasara Cabrera – Miriam Meda- Mariona Sanz- Dolors Bramon- Katia Feo- Dominique Jolivet- Jordi Belloso – Sara Carmona – Joseph Lluís- Francesco Vacchiano- Sonia Herrera- Loira Manzani- Karlos Castilla – Laura Feliz- Maitane Arnoso- ION Radio- Walter Actis- Silvana Luciani- Enrique Delgado- Oriol Puig- Alfredo Cohen- Margarita Martínez- Camern Vizán- Ana Pérez – José Peñín- Colectivo Sur Cacarica- Joves d´Esquerra- Carolina Astudillo – Roberto Bonet- Salahuddin- Paco Marco- Gemma Monsó – Patricia Alonso – Natalia Caicedo – Mª Angustias Parejo – Javier Garbulsky- Juan David- SOS RACISMO. Madrid- Roberto López- Tanquem els CIE- Carmen Gómez – Victoria Veguilla- Alicia Costas- Sonia Garrido- Irene Carrión- Ricardo San Segundo- Blanca Villuendas- Jorge Ramos- Cristina Herrera- Santos Santeiro- El khalil Mzouri- Ramon Centellas- Martín de Vedia- Pilar Felipe- Ana Peréz- Ana Rispa- Azucena Magdalena- Ángel Carrasco- Valencia Acoge- Hugo Aristizábal- Amélie Mas- Laetitia Tura- Bárbara Ortiz- Julián Hernán- Guadalupe Ríos- Alicia Ríos Ivars- Josefa Ivars- Maria Martinez del Cerro- Chelo González- Helene Scotto di Rinaldi- Amanda Andrades- Gritando en Silencio. Jorge Romero- Asociación Catalana de Profesionales de la Extranjería- Carlos Roldán- Mario Arias- Giorgia Giordani- Patrick Batarilo- Fundación Raíces- Laura Pablo- Instituto para la Noviolencia Activa- Fabien Didier Yene- Afrique Survie Migration- Sébastien Bachelet- Emmanuelle Hellio- Silvia Álvarez- GADEM. Groupe antiraciste d’accompagnement et de défense des étrangers et migrants. Marruecos- Adriana Ortiz- Maria del Mar Benseny- Laia Vila- David Lagarde- Chiara Perucca- Nicola Momente- Sophiane Mehiaoui- Forum Asile Migration- Sylvain George- Youssef Haji- Thomas Fournier- Helmut Dietrich- Hicham Rachidi- Sonya Mases- Tamara Isabel Ahmad- Mº Ruth Jiménez- Marta Pérez – Encarnación Márquez- Iván Muñoz García- Izpiñe Sanchéz- María José Venceslá. Vanesa Bellón- Hafsa Afailal- Maria Bernardez- Andres Kaba- Chakir Hamdame- Cristina García- Juanjo Pérez- Juana Aragón- Cerro Arco- Sergio Zamorano- Elena López – Verónica García- Carmen Orland – Natalia Román- Elena González- Jordi Moreras- Deborah Elizondo- Ana Santomé- Miryam Navarro Rupérez- Laura Ruiz de Elvira- Isabel Lima- Mercedes García- Mónica Manrique- Consuelo Tomé- Mercedes G. Jiménez- Asociación Intercultural Candombe- Edurne Rubio- Úrsula Santa Cruz- Joaquín García- Rachid Columbares- Ana Barona- Bernardo Collado Orlando- Teresa Vicente- Mohamed Berriane- Michel Peraldi- Hanan Dalouh Amghar- Bernard Moizo- Naoual Asselman- Sarah Boutaïb- Michel Agier- Angel Carrasco.