Secretos y mentiras. El caso Víctor Jara

Almudena Bernabeu

Los regímenes dictatoriales no se establecen con vocación de agotarse. Esencial a esa irregular concentración de poder es la arrogancia para mantenerlo y una interesante capacidad de denegar que habrá un futuro, un después de tanto poder.

Como consecuencia de ello, es pertinente observar cómo los diferentes actores sociales propios de este tipo de regímenes (fuerzas armadas, servicios de inteligencia, iglesias, empresarios, medios de comunicación), ponen en marcha, tras el agotamiento real o aparente de esa dictadura, lo que a efectos de hacerme entender en este artículo llamaré (coloquialmente hablando, claro) secretos y mentiras. Nunca pensaron que tendrían que ocultarlo. A la brutal y soez aplicación de sus políticas de Estado (miedo, represión, torturas, ejecuciones sumarias, desapariciones), y con el ánimo –presumo– de perpetuarlas (ya no abiertamente, pues su poder se ha debilitado) se une la persistencia en negar lo que ocurrió, y ocultar las circunstancias de lo ocurrido. Es decir, como nunca pensaron que hubiera que ocultarlo o maquillarlo, hoy simplemente lo niegan. Pasados tantos años mienten o se niegan a hablar, boicoteando a diario la sociedad en que viven. A la deshumanización de la violencia que infligieron se une ahora la que acarrea la negación de lo hecho. Y me pregunto: ¿Dónde están los límites de la deshumanización? ¿No fue suficiente el dolor causado? ¿Hay que negarlo, sin ningún matiz? ¿A qué le tienen miedo? Sigue leyendo